EL MEDIO CULTURAL en Torreón: timorato y sin espíritu crítico

Por: Álvaro González

Hará cosa de 25 años o un poco más, Revista de Coahuila creó una sección cultural, lo que representaba un costo económico importante, pues incluso se incluía la publicación de cuentos de autores regionales. Todo se hizo con una condición, que se practicara la crítica y la autocrítica sin ninguna concesión.

El encargado del suplemento fue Gilberto Prado Galán, entonces un muchacho apenas treintañero y hoy un respetable hombre de bucles grises y blancos.

En términos de ventas y de aceptación la sección funcionó bastante bien, pero posteriormente vino una crisis económica muy fuerte y no hubo más alternativa que adelgazar la revista y ello incluía prescindir de la sección cultural.

La intención principal de aquel proyecto era sacudir el medio llamado de “la cultura y las artes” en la región, fomentar la crítica y la autocrítica, terminando con ese juego ridículo y provinciano, donde los creadores y aficionados a creadores de todas las artes, incluidos los promotores oficiales de la cultura, se la pasaban en la autocomplacencia y toda publicación se dedicaba a sobar el ego del vecino.

Era como un juego de vecindad, donde se piensa que no puedes hablar del vecino porque te encuentras con él casi a diario o, cosa bien común, porque si tú ejerces la crítica vas a provocar que otros lo hagan sobre tu trabajo, pero resulta que sin crítica no hay avance y tampoco una decantación sana entre lo que tiene valor, calidad, y lo que es mediocre, prescindible o inclusive chatarra. Y estamos hablando de todas las artes: literatura, pintura, música, etc.

Recuerdo que muchos se escandalizaron cuando se hizo una crítica de un libro de Saúl Rosales, “Autorretrato con Rulfo” (Editorial del Norte Mexicano, 1995), el cual gira en torno a un encuentro ocasional con Juan Rulfo y un pequeño recado que el célebre escritor le dio como recomendación de trabajo, siendo Saúl un joven y modesto empleado de biblioteca en la ciudad de México.

¡Cómo criticar al maestro! Pues como lo dijo su crítico, ese libro se perdió por ahí, como se pierden la mayoría de los libros y trabajos de tantos escritores regionales y estatales; de tantos pintores y actores y creadores en general. Y se pierden porque no tienen la calidad, ya no digamos la excelencia que se necesita para que una obra trascienda.

¿Quién ejerce profesionalmente crítica de artes plásticas, de literatura o de teatro en La Laguna? ¿Quién es contestatario y verdadero crítico de los funcionarios encargados del área de cultura en todas las instituciones públicas? Se ha tolerado inclusive que incursionen en el medio artístico como mecenas personajes tan detestables como Pedro Luis Martín Bringas, igual que se ha vuelto una actitud de sumisión el estar a la cacería de una bequita por parte de los gobiernos, lo que es vergonzoso para alguien que se considere un artista profesional, quien puede, y debe, resolver por sí mismo su situación.

¿Cuántos escritores y en general artistas le dedican 4 o 5 horas a su trabajo creativo todos los días de la semana? Que yo sepa poquísimos, y eso lo pueden hacer perfectamente después de dedicarse a otras cosas que les den el sustento diario.

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