ROSAS AISPURO: débil en Durango, represor en La Laguna

Ya se terminó el primer año y el gobierno de Durango parece que termina antes de Cuencamé, pues no ha concretado nada sustancial para La Laguna. Todo se ha ido en discursos, cortes de listón de obras y eventos de presupuesto municipal, a los que el gobernador priista con permiso de panista acude en calidad de invitado. Durango no solamente tiene uno de los índices de Inversión Extranjera Directa más bajos del país, sino que además, con mano represiva para la ciudadanía y tal vez en la antipática desesperación, acepta sin miramientos a una empresa como Chemours, que ha sido expulsada de otros estados debido al gran daño ambiental que genera.

Supongamos, sin conceder, que las comunidades que están cerca de lo que será la nueva planta de Cianuro de Sodio, propiedad de la compañía extranjera Chemours, están mal informados sobre el proceso de producción de este que es uno de los venenos más poderosos que existen, lo cual, por supuesto, que despierta muchos y bien fundados temores.

Antes de iniciar los trabajos de la planta se les debió de informar, y después, cuando se enteraron por su cuenta y comenzaron las manifestaciones de protesta, se les debió informar, si es que no hay nada que ocultar, como dice la secretaria responsable del medio ambiente del gobierno de Rosas Aispuro.
Finalmente, después de meses de protestas pacíficas por parte de los habitantes de las comunidades que están muy cerca de la planta de cianuro, a las cuales subestimaron y descalificaron, saltó el tigre y hubo una protesta fuerte, agresiva hay que decirlo, de parte de los ciudadanos que, hartos, salieron  a realizar bloqueos y manifestarse dispuestos a todo, sabiendo que les podían dar de palos porque ya los habían amenazado.

En los videos se ve claramente que los manifestantes, sobre todo los jóvenes, recogen piedras y repelen a las fuerzas policiacas, armándose la trifulca en toda forma. De inmediato fueron llegando cada vez más fuerzas policiales y aquello terminó con la detención de 43 civiles y vea usted la composición del grupo de detenidos y saque sus propias conclusiones:

Nueve tuvieron que ser enviados a hospitales con lesiones, cinco eran menores de edad, y a 28 se les liberó por la intervención de la alcaldesa de Gómez Palacio, Leticia Herrera, pues se trataba de mujeres y hombres que no habían tenido nada que ver en el enfrentamiento, sencillamente abogaban por sus familiares o incluso presenciaban los hechos o bien, en todo su derecho, se estaban manifestando.


Actuando con una dureza que jamás emplean en la ciudad de Durango contra toda la pandilla de bandidos que gobernaron en el sexenio pasado, 10 personas fueron detenidas (2 liberadas a los pocos días, y 8 puestas en libertad el 24 de marzo, para seguir su proceso legal fuera de la cárcel -nota-), a la mayoría de las cuales se les violaron sus derechos y, por supuesto, se les negaba el debido proceso, pues no se sabe a quién acusan de qué en términos concretos, sino que se trata de una privación de la libertad precautoria, pero esto no evitó que fueran enviadas al CERESO de Durango, capital; a todas luces un acto de represión de gubernamental, que incluye serias denuncias por tortura, para disuadir a las comunidades de protestar y volver a manifestarse en contra de la instalación de la planta de Chemours.

Destaca el caso de la detención del maestro jubilado Raúl Puentes Díaz, a quien la comunidad defensora del medio ambiente y los derechos humanos consideraba un preso político del gobierno de Durango.

La fiscal estatal, Ruth Medina, acompañada por el subsecretario de gobierno en La Laguna, Manuel Ramos Carrillo, y el vicefiscal Daniel Rocha Romo, justificaron todo lo hecho, con el respaldo de José Rosas Aispuro.

En días recientes, el gobernador duranguense reiteró que la planta de Chemours no representa ninguna amenaza para la salud de la población (nota: El Siglo de Durango)




DURANGO: ÚLTIMO EN INVERSIÓN

Para dar una idea de la torpeza de José Rosas Aispuro (que en este asunto, como en todos los demás, no ha dado la cara), de acuerdo a los últimos datos de la Secretaría de Economía, dados a conocer apenas el pasado 11 de marzo, de los 29 mil 695 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) en el país durante el año de 2017, únicamente correspondieron al estado de Durango 71 millones de dólares, Lo que es el equivalente al 0.2%.

Es el registro de IED más bajo de casi todo el país, lo que es desastroso para un gobierno que tanto prometió empleos bien pagados.

Sólo para dar una referencia de contraste, para el mismo 2017 el vecino estado de Coahuila reportó una IED de 2 mil 262 millones de dólares, lo que equivale al 7.6% del total nacional. En Chihuahua la inversión fue de mil 722 millones de dólares, e inclusive el estado de Zacatecas, uno de los más pobres del país, reportó 312 millones de dólares, más de cuatro veces que Durango.

Ante esto José Rosas Aispuro se pone a dar de palos a los ciudadanos preocupados por la instalación de una planta de cianuro en la comarca Lagunera, una planta cuya instalación fue rechazada en San Luis de la Paz, Guanajuato, debido a la protesta ciudadana y a la confirmación del gobierno guanajuatense de que la planta está fuera de la normatividad ambiental.


Las políticas ambientalistas del estado de Durango han sido desastrosas, no sólo ahora, sino desde hace décadas, al grado que la sierra de Durango, una de las tres reservas forestales más importantes del país, ha sido dañada irreversiblemente en una gran parte de su extensión.

Ahí mismo en la serranía de “El Sarnoso”, uno de los más hermosos paisajes desérticos de La Laguna, los gobiernos de Durango han sido incapaces de parar las operaciones de una planta trituradora de mármol  que contamina agresivamente el ambiente, da unos cuantos empleos, tiene una pobre inversión pero, supuestamente, es extranjera.

Se ha ido acumulando tanta polución que inclusive el camino de acceso después del poblado de Dinamita ya se le dificulta a un vehículo ordinario; se requiere de camioneta alta para poder acceder, cuando eso todavía no sucedía hace unos pocos años, lo que da idea de toda la polución que se esparce sobre la serranía. Le podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que José Rosas Aispuro no conoce la serranía de “El Sarnoso”.

El apoyo a los proyectos ambientalistas sobre el cuidado de la cuenca alta y baja del Río Nazas son mínimos por parte del gobierno estatal; sus proyectos sobre el futuro del agua son disparatados y la protección al valle de Villa Juárez nula, al grado que ya han permitido la instalación de establos y cultivos de alfalfa, cuando deberían fomentar la forestación y el cuidado del ambiente.

Si el caso de la represión brinca fuerte a la escena nacional e internacional, habrá repercusiones políticas importantes y conste, porque en apariencia es lo único que le interesa, que estamos a tres meses del proceso electoral más complicado de la historia reciente del país.

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