TREME: música, política y comida.

DAVID SIMON después de THE WIRE


En el 2005 el huracán Katrina casi desaparece a una ciudad entera con toda la furia que puede tener el planeta contra nosotros, los peores y más débiles seres que habitamos este lugar. La destrucción, debe decirse, no fue por completo culpa del fenómeno natural, sino, como siempre, más de las autoridades quienes ignoraron las alertas sobre lo indefensa que se encontraba la ciudad frente al mar.

La historia es conocida: más de 1800 personas muertas en los estados que tocó el huracán y una ciudad, Nueva Orleans, bajo el agua. El 80% de la ciudad quedó inundada.

A pesar de todo, la urbe resurgió, porque eso es lo que hacemos los humanos: levantarnos después de visitar el suelo. Entonces, comenzó la necesidad de contar todo.

David Simon venía de conseguir que su serie televisiva, The Wire, se mantuviera al aire por cinco temporadas, a pesar de que vivió bajo la sombra de The Sopranos y con un esquema narrativo distinto a todo lo que se hacía en ese momento.

The Wire cuenta la vida criminal en Baltimore, pero no es una serie policíaca más. También toca muchos distintos temas y fue creada pensando en múltiples personajes que pueden convertirse en protagonistas si es necesario, en cualquier momento de las cinco temporadas. De esta manera, la serie no se estira hasta alcanzar el absurdo, sus personajes son absolutamente realistas y sus comportamientos obedecen más a un sentido de la veracidad que a una necesidad económica por sostener una historia que se vuelve inaceptable en cuanto se privilegia el dinero por encima del arte.

Cuando terminó The Wire, Simon se convirtió en uno de los creadores principales de eso que llamamos Tercera Época Dorada de la Televisión. Desde entonces, todos sus proyectos no son planeados para convertirse en éxitos económicos, sino en obras de arte.

Luego de The Wire, Simon se embarcó en contar la historia de Nueva Orleans después de Katrina con Treme. Para eso creó una historia con múltiples personajes, muy a su estilo, unos arcos narrativos totalmente realistas y se sumergió en las tradiciones de la ciudad.

Es como si nos empapáramos de la cultura de la ciudad, pero visto a través de los ojos de cada uno de los narradores. Así, la música, la política, las tradiciones, los negocios y la comida se convierten en los prismas a través de los cuales se construye una serie de historias que se entrelazan de manera natural. 

Encuentro varias razones para ver completa la serie, ahora que en abril cumple ocho años de su estreno.

La primera, como debe ser obvio, es por su música. Es Treme un constante homenaje a la música que nació en Nueva Orleans, esto incluye múltiples cameos de distintos músicos, desde Elvis Costello hasta Dr. John pasando por Kermit Ruffins, Fats Domino, Cassandra Wilson y un montón de músicos consagrados de los diferentes estilos populares estadounidenses. La música es fundamental para que la serie camine y Simon ha logrado intercalar las historias de los músicos sin que parezca forzado o por una simple necedad.

Cada capítulo abre con música y cierra con ella. Uno de los personajes principales, el enorme Wendell Pierce, es Antonie Batiste, trombonista vividor que tendrá un giro enternecedor a lo largo de la serie.

Por cierto, esa es otra característica que le da más valor a la serie, todos sus actores son impresionantes, aparecen varios que trabajaron en el pasado con Simon. El creador nos demuestra que se puede hacer una serie sin actuaciones acartonadas y errores constantes de continuidad. Es esta calidad la que convierte a Simon en una de las mentes maestras de HBO.

La política, como todo trabajo del creador, también se ve representada aquí. El cotilleo entre abogados y jueces, las oportunidades que aprovechan algunos mezquinos ante la desgracia ajena y el activismo con efecto real de algunas personas se van dibujado conforme avanza la serie. Nadie es por completo bueno, nadie es por completo malvado. Son personajes humanos que resuelven sus problemas de la mejor manera posible.

Esto, para mí, hace más grande a Treme, las historias de cada uno de los protagonistas son cercanas, vitales y conmovedoras, pero no necesariamente mueven al llanto, porque podemos vernos en un espejo desde la seguridad del sillón. Funcionan justo como lo hace la literatura. Desde mi perspectiva, no estuve viendo una serie, sino leyendo una novela gigante, de esas de más de 500 páginas.

Para terminar, debo decir que otro personaje fundamental de la serie es la comida. Entre los personajes aparece una chef y su pelea constante por tener un negocio propio y explorar sus habilidades culinarias. Pero no sólo eso, la comida tradicional de Nueva Orleans aparece todo el tiempo. Toda esa comida grasosa y frita que mueve a salivar se muestra en todos los capítulos. Y se comprende, ¿acaso no es la comida un espejo de cada ciudad? Voy más allá, ¿quién quiere vivir en una ciudad donde no se come bien?

Comentarios

Entradas populares