Marcela Castillo Monsiváis y Manifesto Torreón 110: el gran engaño al gremio artístico


Por: Lucila Navarrete Turrent


El primero de abril recibo una invitación de Facebook para seguir una página de reciente creación con el nombre Denuncia Manifesto Torreón. Un conjunto de artistas plásticos de La Laguna advertía en ella que, tras un año de haberse gestionado y realizado un festival en conmemoración por los 110 años de Torreón, su organizadora Marcela Castillo Monsiváis había incumplido acuerdos y pagos a una serie de instituciones, pequeños y grandes empresarios, artistas, coleccionistas, staff de apoyo y asociaciones civiles que ella involucró para llevar a cabo los festejos.

En el comunicado instaban al Gobernador del Estado y a la Secretaría de Cultura a advertir a otras entidades federativas de tomar precauciones para evitar ser engañados por Castillo Monsiváis, quien había manifestado públicamente su intención de replicar el festival en otros lugares de la República, concretamente en el estado de Morelos. Los firmantes exhortaban a que la organizadora diera la cara y ofreciera una disculpa pública. Además instaban a la comunidad cultural y a las autoridades de Torreón, Elías Agüero del IMCE y el alcalde Jorge Zermeño Infante, a que dieran “seguimiento a esta situación que sienta un precedente de engaño inaceptable para la ciudadanía”.
Firmaban el texto Laura Velázquez, Guillermo Colmenero, Mónica Fernández, Román Eguía, Miguel Canseco, Vidal Jaidar, Aristeo Cantú, Jessica Lafont, Frida Alina Herrera, Anwar Safa, Luis Safa, Mauricio Safa, Ponciano Arriaga, Sergio Pérez Corella, Flor Luna, Eliuth Torres, El Barrio Diseño, Teté Domínguez Zarzar y Anwar Safa, quienes además informaban haber iniciado “un proceso legal para reclamar responsabilidad civil o penal”.


UN HOMENAJE MUY ATRACTIVO

En enero y febrero de 2017 artistas plásticos como Sergio Pérez Corella, Guillermo Colmenero, Miguel Canseco, Esther Domínguez Zarzar, Alonso de Alba, Laura Velázquez entre otros, fueron contactados por una persona desconocida entre la comunidad artística de Torreón. Se trataba de Marcela Castillo Monsiváis, quien se presentó como gestora de proyectos culturales y fundadora de la empresa ROAR, dedicada a la curaduría y realización de actividades artísticas. Les decía que contaba con experiencia en la realización de varios eventos, entre ellos su participación en el montaje de 80 guitarras para el Gibson Guitar Town sobre Paseo de la Reforma en la Ciudad de México en octubre del 2014, y que quería replicar el formato a gran escala que empleó para dicho evento, pero en la ciudad de Torreón. Por esta razón, les decía, había decidido seleccionar a 20 artistas laguneros representativos para que intervinieran cada uno un torreón de 2 metros de altura, realizar una exhibición con las piezas y finalmente una subasta en beneficio del trabajo de los artistas y de la asociación civil Corazones Dispuestos.

Laura Velázquez
Para entonces contaba con las páginas en Facebook (hoy inexistente) e Instagram: Manifesto Torreón 110, y una convocatoria que había enviado por mensaje y correo electrónico con los logotipos de patrocinadores como Serna, Oxxo, Comex, Peñoles, Cimaco, Lala, Surman, Combugas, Territorio Santos Modelo, entre otros, según relató la pintora Laura Velázquez en entrevista para Revista de Coahuila.
“A mí, que tengo 5 años fuera de Torreón y que amo mi tierra, me presentan un proyecto así para intervenir un torreón a gran escala y por supuesto que digo que sí”, señaló Laura Velázquez. “El proyecto estaba muy bien armado y si además ves logotipos de las empresas y después ves que se añade la Secretaría de Cultura del Estado pues te sientes cobijado. Ella [Marcela Castillo] me comentó que me iba a dar $3 mil para el material y $7 mil por la elaboración del torreón, además del 40% de lo que saliera de la subasta. Se me hizo jugoso porque uno como artista no suele irse por lo económico, pero si te pagan, pues qué mejor”.


“MANIFESTO TORREÓN 110” TOMA SU CURSO

El primero de marzo de 2017 se llevó a cabo una rueda de prensa en el Teatro Isauro Martínez para dar luz verde al festival. Asistieron personas de la asociación civil, artistas, patrocinadores y miembros del gremio joyero, quienes también habían sido invitados por Marcela a participar. La organizadora presentó entonces una de las réplicas del torreón, hecha a base de fibra de vidrio y con la que se realizarían las intervenciones y la exposición. Además anunció otra serie de actividades como la “La plata es nuestra”, las galerías Pop Up en restaurantes del centro y los talleres para niños en la Casa del Artista (CACTO). El calendario anunciado establecía que todo daría inicio en abril y concluiría en junio.
“Después de la rueda de prensa, [Marcela Castillo] quedó de entregar las piezas durante los primeros días de marzo porque la primera fecha de todas las actividades iba a ser en el mes de abril”, precisó el artista Sergio Pérez Corella en entrevista, quien recibió su pieza hasta mediados de abril y directamente del fabricante, Aristeo Cantú. “Cuando me dan mi pieza”, señaló﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ inauguración, señalar Asistieron  fecha la asociaci y dueña de Manifesto Torreacon entusiasmo., no existe; que su paró Pérez Corella, “Marcela me dice que me va a entregar material para trabajar, pues según esto tenía de patrocinador a Comex, pero tampoco lo hizo; yo puse los materiales porque si no, todo se iba a retrasar. Después anunció todo para junio y luego lo movió para agosto y luego para septiembre. Siempre fue muy informal. Cuando terminé el torreón ella lo fue a ver y quedó de ayudarme a sellarlo para poderlo exhibir pero tampoco lo hizo porque se desapareció. Entonces yo empecé a dudar. Una persona que organiza algo así no anda cambiando fechas, no se retrasa, no se ausenta”. Su manera arbitraria de cambiar las fechas fue una primera señal de que las cosas no funcionaban bien. A Laura Velázquez le decía que el gobierno todavía no le liberaba dinero y que eso entorpecía sus gestiones, motivo por el cual se le dificultaba concretar la primera exhibición.

Guillermo Colmenero, escultor
El 29 de septiembre finalmente se inauguró la exposición de 17 piezas en Plaza Mayor. En noviembre se reubicaron al Paseo Morelos y en diciembre al Museo de los Metales de Peñoles. Sobre la inauguración comentó Pérez Corella: “yo veo que en mi pieza hay una placa del Grupo Simsa y eso me extrañó. Además se presentaron algunas personas de esta empresa para decirme que querían comprarla, que ya le habían entregado a Marcela $50 mil pesos a cuenta”.
Fue entonces que una serie de inconsistencias en el manejo de los recursos salieron a flote, pues cuando Pérez Corella pidió a Marcela Castillo que le aclarara lo que Simsa había dicho sobre los $50 mil pesos, ella insistió que se trataba únicamente de patrocinio para poder operar.
Posterior a la inauguración Castillo Monsiváis se asesoró con un grupo de expertos para mandar a hacer un catálogo con las piezas a subastarse, según le comunicó a Laura Velázquez. El criterio que regía dicho catálogo se basaba en la trayectoria de cada artista y en él se sugerían los precios de salida para pujar durante el evento programado para el mes de diciembre. “El mío iba a tener una salida de $38 mil con tope de $65 mil”, precisó Velázquez, “el de Mónica Fernández iba a salir en $60 mil, máximo $120 mil. Ella [Castillo] se iba a encargar de invitar a los empresarios”. En el caso de Sergio Pérez Corella el costo de salida era de $80 mil, sugerible en $120 mil. “Ella en alguna ocasión me preguntó que cuánto estimaba yo que podía valer mi pieza y le dije que mínimo $50 mil. La cuestión es que con lo del catálogo me quedé con la idea de que la pieza no se iba a vender sino que se iba a subasta”.
            El 6 de diciembre, 9 días antes de la fecha anunciada para la subasta, Pérez Corella recibió una llamada de Castillo para informarle que Simsa ya no quería pujar por la pieza, la quería comprar. “Decía que promocionar la subasta había sido complicado y no había tenido buena respuesta, y que había acordado en $35 mil el precio de la pieza y necesitaba un certificado de autenticidad para entregarla”. El artista se comunicó a Simsa y le confirmaron que pagarían $35 mil. “Al último momento me dijo que le regatearon y quedó en $30 mil. Yo le firmé el certificado de autenticidad pero le insistí que me garantizara el pago. El 17 de diciembre supe que Simsa pagó; entonces yo la busco y me dice que todo había ido a dar a la asociación y que a su vez la asociación me iba a emitir un cheque. Me pide que me espere a enero porque ella estaba de vacaciones. Llega enero, me comunico y me solicita una factura a nombre de la asociación. Yo hago la factura, la entrego y es fecha que no me han pagado”. En febrero pasado Pérez Corella entró en contacto con la ONG para preguntar por el procedimiento del pago y la directora le dijo que tenía que consultar con contabilidad pero no volvió a comunicarse. La pieza de Pérez Corella se entregó a Simsa desde el 8 de diciembre y lo cierto es que Castillo había negociado con esta empresa un adelanto de $50 mil, mientras que al artista le dijo que sólo habían ofrecido $35 mil y regateado a $30 mil.
Sergio Pérez Corella
            Por su parte, el artista Miguel Canseco declaró para este medio que Marcela le había prometido un pago de $8 mil pesos por la intervención del torreón, mismo que “se desprendía de la aportación de un patrocinador que en mi caso era Funerales Serna. Ellos le dieron $35 mil en total, para elaboración y pago. El patrocinador le pagó a ella pero nunca me dio la parte que me correspondía”. Tiempo después el artista fue contactado por la directora de Serna, quien le proporcionó una copia del depósito realizado a la organizadora. Además de la intervención prometió pagarle un 60% de la venta. “Ella vendió el torreón pero nunca lo entregó a la compradora. Entonces esta persona me contactó para reclamarme y cuando le expuse el caso me mostró los depósitos de la venta”, señaló el creador gráfico.
La fría noche del 15 de diciembre el Museo de los Metales se preparaba para albergar el esperado evento en el que finalmente se pujarían los torreones. La organizadora no llegó a la hora de la cita. Una hora después la martillera Susu Luna se fue y al poco tiempo Marcela Castillo se presentó para anunciar que la subasta se cancelaba. Si bien no asistió mucha gente, era un hecho que acudieron empresarios que ya tenían pensado qué pieza comprar, pues más que Marcela, fue el grupo de artistas quien promovió el trabajo por su cuenta. “Cuando ella llega, sólo anuncia que se iban a poner precio fijo a los torreones, de $50 mil cada uno, y hasta me dice que ya tenía comprador para el mío”, precisó Laura Velázquez en entrevista, “pero a mí me frustró porque yo llevaba a dos ganaderos interesados en mi pieza y de buenas a primeras decide cancelar. Con el tiempo me entero que ella intercambió mi pieza por servicios”.
A mediados de febrero Velázquez se volvió a comunicar con Marcela Castillo para preguntar por el paradero de su torreón y le dio una dirección en la zona oriente de la ciudad. “En esa bodega estaban las piezas de varios compañeros. Entre todos tuvimos que pagar la grúa para ir a rescatarlas porque el dueño del lugar ya no las podía guardar”.
Aristeo Cantú, el empresario que fabricó 17 torreones de fibra de vidrio, sólo recibió el 35% de los $17 mil pesos presupuestados para cada uno de ellos. “En una ocasión que le cobré me dijo que los torreones estaban horribles y esa fue su justificación para decir que no me iba a pagar”, declaró Cantú para este espacio, quien al enterarse de las inconsistencias apoyó a los demás artistas para que pudieran sacar las piezas de la bodega del empresario Jorge Córdova, “porque ella las estaba vendiendo por su cuenta y el dinero estaba yendo a la asociación y no a los artistas”, señaló Cantú.
En febrero pasado Marcela le dio autorización a Córdova de permitir sacar los torreones, a excepción de la pieza hecha por Safos One que había comprado Surman y, ante la insistencia de Laura Velázquez, proporcionó la dirección donde se encontraban. Entonces Cantú solicitó un servicio de grúas Mandarinas para su traslado y pidió a Córdova les auxiliara con un montacargas para facilitar todos los movimientos.

Piezas almacenadas en el taller de Guillermo Colmenero

Durante todo ese tiempo Castillo Monsiváis estuvo monitoreando la salida de las piezas con el chofer de las grúas. Los torreones de algunos artistas, entre ellos Miguel Canseco, Román Eguía, el mismo Aristeo Cantú y Guillermo Colmenero, se resguardaron en el taller de este último. “Al de la bodega también le debía dinero”, manifestó Colmenero en entrevista, “lo que él quería es que ya se llevaran las piezas. Nosotros las queríamos sacar porque ella empezó a venderlas por su cuenta sin notificarles a los artistas. Ningún artista estuvimos en el festival por cuestión de dinero. Si no se vendían tampoco había problema. Nuestra denuncia no es por lana, nuestro objetivo es denunciar este fraude y que esta chava no vuelva a hacer este tipo de fraude en otros lados”.
            Por su parte, el padre de Mónica Fernández compró las piezas de su hija y de Alonso de Alba, y depositó $80 mil pesos a Corazones Dispuestos. Es fecha que los artistas aún no reciben su pago.
            Entre febrero, que la organizadora presentó el proyecto, y diciembre que se frustró la subasta, cada artista trabajó de manera independiente y casi no hubo contacto entre ellos. Parte de la estrategia de Castillo Monsiváis consistió en manejar información distinta con cada creador, coleccionista, proveedor y empresa implicados. Hasta febrero de este año los creadores comenzaron a preguntar entre ellos si Castillo Monsiváis había cumplido con lo prometido. Fue entonces que se percataron de que habían sido víctimas de una red de mentiras. Marcela se había protegido bien: en ningún momento hubo contrato ni firmas de por medio.


LA PIEZA DE TETÉ DOMÍNGUEZ: OBSEQUIO AL CUARTEL MILITAR

La pintora lagunera Esther “Teté” Domínguez Zarzar fue una de las últimas artistas en ser invitada a participar en Manifesto Torreón 110. En entrevista para este medio, relató cómo, al igual que a otros artistas, le dio confianza un proyecto ya avanzado y respaldado por grandes empresas e instancias gubernamentales. “Era un reto muy padre para mí en lo personal. No esperaba, la verdad, un beneficio económico. Yo trabajé con mucho gusto y dije ‘vamos a apoyar a una asociación’. No esperaba nada a cambio, pero sí que se valorara mi trabajo. El problema no es económico, sino el respeto que no se le dio a nuestro trabajo y a nuestro tiempo”. En la opinión de la pintora, Marcela Castillo aprovechó o causó la cancelación de la subasta para poder controlar libremente y en privado el monto real recibido por cada obra.
“Después de la (fallida) subasta pasa el tiempo y le empiezo a escribir a Marcela para saber dónde está la pieza porque tenía una persona interesada en adquirirla. Cuando yo empiezo a buscar a Marcela todos sabían cuáles piezas ya se habían vendido y cuáles no. Primero no me contestó en mucho tiempo, y Aristeo en algún momento me dijo ‘¿sabes qué, Teté?, se me hace que la donó al ejército’.”
Domínguez Zarzar no tuvo éxito comunicándose con Castillo hasta que logró conseguir otro número telefónico de ella. Cuando finalmente pudo hablar con la organizadora, Domínguez Zarzar le exigió que le permitiera ver la pieza, según relató la pintora, y le aclaró que en ningún momento autorizó la exposición, donación o préstamo de su pieza sin previa consulta. Castillo le dijo que se estaba exhibiendo en la 6ª. Zona Militar. Desde entonces la pintora no pudo volver a tener comunicación con la organizadora.
Domínguez Zarzar decidió acudir a las instalaciones militares al saber que su torreón resguardaba la tercera puerta de la zona. Se adentró, le pidieron sus datos y se marchó. Esa misma noche recibió una llamada telefónica del General Coronel de Ingenieros, quien le explicó que la pieza había sido un obsequio de Peñoles, concretamente del Museo de los Metales.
“El asunto es que yo no sé si Marcela la vendió o si la regaló”, señaló la pintora, “si me hubieran dicho a mí, con todo gusto la donaba; el problema es cómo sucedieron las cosas. Yo después mandé una carta a la dirección general de Peñoles solicitando explicaciones y no me respondieron. Peñoles es otra víctima y no quiero acusar a nadie porque aquí hay muchas víctimas. Yo esperaba una respuesta para que me ayudaran a entender cómo se dio esto. Realmente tiene un lugar bonito, me siento honrada de que lo hayan puesto ahí, pero sí me hubiera gustado una respuesta de Peñoles”.
Domínguez Zarzar concuerda con varios de los artistas del grupo en que Marcela Castillo buscó aislar la comunicación con cada artista y mantenerlos desinformados. Es hasta que la organizadora desaparece de Torreón que el grupo comenzó a comunicarse internamente y a darse cuenta de que la desinformación, las deudas y el mal trato eran un asunto común. “Lo raro de todo es que al llegar a la AC ahí sí hay un muro”, comenta.
La actitud de Teté Domínguez es positiva ante el aprendizaje que le deja esta experiencia, a pesar de haber dedicado durante un mes sus horas de trabajo artístico a la realización de su pieza y no haber recibido apoyo económico alguno para los recursos materiales invertidos.
“Marcela Castillo no valoró el trabajo de ninguno de los 17 artistas, pero yo me quedo con la experiencia de decir ‘las cosas claras, siempre’.”


EL GREMIO JOYERO ROMPIÓ RELACIONES A TIEMPO

Algunos joyeros que Castillo contactó a inicios del 2017 se entusiasmaron de igual manera con la idea de realizar piezas, exhibirlas y subastarlas con fines altruistas en el marco del festival. Entre los participantes que aceptaron la invitación estaban Paulina Delgado, Eduardo Benítez, Rosy Granados, Marcela Medina, Luis Longoria y Marcela Riquelme, entre otros miembros del gremio platero. El proyecto arrancó y cada joyero puso los materiales. No obstante, la organizadora comenzó a pedirles que buscaran patrocinios por su cuenta en Lala y en Peñoles y les exhortó a que compraran uno de los torreones; los joyeros no accedieron porque ya estaban invirtiendo en la elaboración de las piezas.
En rueda de prensa del 5 de mayo se anunció la inauguración de la exhibición “La plata es nuestra” para el día 11 de mayo en el Museo Arocena. Las diferencias entre los participantes y Castillo comenzaron cuando ésta les pidió que quería hacerse cargo de trasladar, curar y disponer las piezas para los eventos. Los joyeros no sólo no accedieron sino que le pidieron por escrito una serie de acuerdos y objetivos a los que querían llegar conjuntamente en el marco de Manifesto. 
En entrevista para Revista de Coahuila, la artista Paulina Delgado señaló que “Marcela para todo sacaba el tema del dinero, que no tenía dinero para pagarle al Museo y al final nosotros nos hicimos cargo de rentar las instalaciones para la exhibición. El evento tuvo muy poca asistencia porque ella casi no convocó y además llegó tarde. Había prometido un brindis y sólo llevó un six de cervezas. Con el montaje también hubieron problemas porque se comprometió a realizar la curaduría pero no lo hizo y de última hora nosotros llevamos las vitrinas, y las piezas quedaron muy desprotegidas. La gente del museo se preocupó y la exhibición sólo duró tres días de los catorce que estaba programada. A los joyeros no nos daba confianza dejarle las piezas y ella decía que nosotros queríamos tomar el control y que no la dejábamos trabajar”. Después de esa primera exposición el gremio platero dio por terminada la relación con la organizadora. Castillo entonces quiso intimidarlos: les dijo que iba a demandarlos por incumplimiento de un contrato que nunca se firmó.


CORAZONES DISPUESTOS, SIN DAR RAZÓN

Para varios laguneros la idea de que el festival significara un homenaje a la identidad de Torreón, que retribuyera económicamente el trabajo artístico, que significara una fuente de trabajo para pequeños empresarios y además beneficiara a una organización sin fines de lucro, no podía ser más atractivo. Marcela Castillo había acordado, mediante convenio, que un 20% del total de la venta de cada pieza artística se destinaría a la ONG Corazones Dispuestos, dedicada a la atención de mujeres en situación de vulnerabilidad. El objetivo del donativo, según se anunció en las ruedas de prensa de marzo y diciembre de 2017, era poder construir “El corazón de la tortilla”, una tortillería que daría trabajo a la población beneficiaria. No obstante, durante la gestión y el desarrollo del festival la asociación tuvo escasa presencia y contacto con el resto de los participantes.
Es probable que Castillo Monsiváis haya llegado a alianzas turbias con la asociación y con su directora, Antonieta Mayela González Cardiel, quien fue regidora de Torreón en el periodo 2014-2017 y en enero de 2017 se retiró del cargo para contender por una diputación local por parte del partido Movimiento Ciudadano.
En días pasados me comuniqué con la asociación a través de su página oficial en Facebook para que diera razón de los recursos recibidos por parte de coleccionistas, de la recepción de facturas que algunos artistas realizaron a nombre de Corazones Dispuestos, y de los pagos que la asociación debía transferir, según lo acordado por Castillo Monsiváis con algunos creadores. El pasado 15 de abril la directora Antonieta Mayela González Cardiel respondió a mis mensajes, solicitando que me dirigiera con Marcela Castillo, “quien le brindará la información que usted requiere”. Ante mi insistencia respondió lo siguiente: “Te comento que estaremos entregando reconocimientos a la Lic. Marcela Castillo, a los patrocinadores y a cada empresa que participó, donde invitaremos a los medios de comunicación. En ese evento les presentaremos que el proyecto Corazón de la Tortilla está ya funcionando, aún cuando el proyecto M110 no se concluye”. Es importante puntualizar que fue a lo largo del 2017 que la directora de dicha ONG estableció acuerdos con Marcela Castillo Monsiváis, al tiempo que hizo campaña para el Distrito 9.


MARCELA CASTILLO HABLA PARA REVISTA DE COAHUILA

El pasado 17 de abril me contacté con Marcela Castillo Monsiváis y le solicité se pronunciara respecto de la denuncia pública que los artistas y pequeños empresarios implicados en Manifesto Torreón 110 habían hecho el primer día de abril. De entrada me pidió que esperara “a la rueda de prensa que hará la Asociación Civil, aclarando la parte de los Donativos que Manifesto le dio a ellos, según lo notariado que firmamos“; y que agradecía el derecho de réplica, toda vez que, “no quedaban todos los pendientes imputados en la denuncia pública”.

En su defensa dijo que el señor Rafael Rebollar, director de Met-Mex Peñoles, pidió que se cancelara la subasta del pasado 15 de diciembre debido a que “no había ni un solo comprador”. Que el día que se sacaron las piezas de la bodega fue bloqueada y borrada de whatsapp y redes sociales por los artistas, y que acusaba a Laura Velázquez de haber destruido la pieza de Miguel Canseco. Pero lo cierto es que Flor Luna, la florista que había dado servicios de decoración para el torreón de Canseco, tampoco recibió la remuneración prometida por Castillo, motivo por el que, al momento de sacar las piezas de la bodega del empresario Jorge Córdova, Flor decidió retirar las flores que acompañaban dicha pieza. La pequeña empresaria es otra de las firmantes de la denuncia pública.  
            Le insistí a Marcela que diera una relación de los pagos recibidos por parte de los coleccionistas y señaló que “todo el dinero recibido lo recibió la AC y los gastos de reparación de daños fue el enorme motivo por el cual no alcancé a sacar los pagos al instante”. No obstante, es fecha que ningún implicado ha recibido ni disculpa ni reparación económica por los agravios. También acusó a los artistas de obstaculizar el cierre del evento, de ponerse en su contra “desde el día uno” y haber “desaparecido” las piezas. Sin embargo, a la organizadora no se le ha visto en Torreón desde enero pasado y además sabe que algunas de las obras están en el taller de Colmenero porque, como ya se mencionó, sostuvo comunicación con el chofer de la grúa Mandarinas durante el traslado de los torreones (tal como lo muestran las capturas de pantalla que ella misma me envió durante nuestra conversación).
Respecto de los pagos a la AC me dijo que lo aclarara con Mayela González Cardiel. La directora de Corazones Dispuestos, ex regidora y ex candidata por Movimiento Ciudadano me pidió lo mismo: que solicitara la información con Marcela Castillo o que esperara a la rueda de prensa que ofrecerían en los próximos días, ambas partes sin especificar jamás la fecha. Al cierre de la presente edición aún no hay noticias sobre dicha rueda de prensa.
            Ante mi insistente petición de transparentar el manejo de los recursos de este evento que fue de carácter público, Castillo señaló que “ese desglose es parte de mi declaración ante autoridades competentes”, que la AC estaba organizando la rueda de prensa y no podía intervenir “con mala información”. Aclaró a continuación que la relación de los recursos se realizaría “en el momento del litigio”. ¿Pero cuál litigio?, le pregunté: “perjurio, por daño moral y difamación”, contestó. Le reiteré que por el carácter del festival, era un deber ciudadano aclarar lo sucedido, y se escudó diciendo que se encontraba en asesoramiento legal y no era su obligación darme la información pues ya bastante tenía con ser cortés al responderme.
            Acto seguido me confrontó: “Recuerda que de no hacer tu labor investigativa como es puedes causar más daño aún a una persona que sin ningún dolo fue a su ciudad a hacer un evento. Si para ti no es importante que se robaron las piezas y destruyeran una de ellas, que eso obstaculiza el cierre del proyecto, entonces no le veo caso a complacerte en un desglose para el cual se está haciendo una rueda de prensa”.
            A los pocos minutos recibí una llamada del que, según Castillo Monsiváis, era su abogado, el Sr. José Vázquez Galindo, quien me advirtió que Marcela se reservaba su derecho de réplica y se iban a atener “a las cortes de las leyes, no a las cortes de la opinión pública”. Lo cierto es que Vázquez Galindo no tiene cédula profesional, ni mucho menos litiga, tal como él mismo me lo dijo y después lo confirmamos en el sitio web buholegal.com.


RED DE MENTIRAS

Entre los comentarios que dejaron algunas personas en la denuncia de artistas y empresarios afectados, a través de la página de Facebook, me llamó la atención el de Daniel Morado. Decía: “a mí tampoco me pagó la fotografía documental que hice”.  
Con el avance de la investigación me enteré de otro afectado: un taxista que le había hecho viajes a Castillo a lo largo de un día. La pasajera bajó finalmente en la estación radiofónica de GREM, y le indicó al chofer que ahí en la oficina de la estación cobrara la cuenta de $500. El hombre visitó el lugar durante varios días, hasta que alguien en el grupo radiofónico accedió a pagar la deuda ajena.
Marcela Castillo escapó de Torreón en enero, en marzo cerró sus cuentas personales de Facebook y e Instagram, despareció la información del festival y cortó comunicación con los artistas.
Entre mis búsquedas sobre la trayectoria de esta persona encuentro que la empresa ROAR de curaduría y organización de eventos artísticos, con la que Castillo se respaldó frente a toda la comunidad lagunera, carece de registro en la web.
Los artistas afectados han insistido que no se trata de lo económico, sino de la red de mentiras y agravios a la comunidad lagunera: desde patrocinadores, pequeños empresarios, artistas, coleccionistas, staff de apoyo, hasta los ciudadanos de a pie que disfrutaron de las exhibiciones.  “Lo más grave es que haya usado el nombre de Torreón”, enfatizó el artista Miguel Canseco durante nuestra última conversación.
Al cierre de la presente edición un nuevo perfil en Linkedin aparece con el nombre y fotografía de Marcela Castillo. La última experiencia profesional de esta persona es, nada menos que ser fundadora de Manifesto Torreón 110.
            El saldo final de toda esta reconstrucción de los hechos son las siguientes inquietudes: ¿El arte estará siendo utilizando como parte de una nueva estrategia de desvío de recursos? ¿Marcela habrá sido contratada para operar un desvío que resultó en un caótico y fallido festival? ¿Seguirá reinando la impunidad en una región que empresarialmente se precia de tener una ética intachable? ¿Cómo fue que una persona desconocida en el medio, con currículum tan breve y malos tratos a la comunidad lagunera logró en tan poco tiempo reunir patrocinios y apoyos de múltiples empresas y asociaciones, así como el respaldo de instancias gubernamentales? ¿La organizadora, Marcela Castillo Monsiváis, ofrecerá una relación detallada sobre lo sucedido y sobre el manejo de los recursos?, ¿ofrecerá una disculpa pública? ¿A qué acuerdos llegaron la ex regidora y ex candidata por Movimiento Ciudadano, María Antonieta González Cardiel y Marcela Castillo Monsiváis? ¿Qué tiene qué decir María Antonienta González Cardiel, funcionaria pública y directora de Corazones Dispuestos?


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