Música como puños: Kamasi Washington

Músico y escritor lagunero


Así es. Estoy aquí, una vez más, escribiendo sobre Kamasi Washington, uno de los saxofonistas y compositores de jazz más innovador de las dos últimas décadas.

Creo que ya lo he dicho tantas veces que debo causar desconfianza a los lectores. Para ayudarlos a que me crean, sólo debo recomendar su disco doble del 2015 The Epic y continuar con el EP del año pasado, Harmony of Difference.

Ambas obras son parte de la misma exploración del músico que lo ha llevado a demostrar que el jazz no ha muerto, sino que el estereotipo del jazzero neoyorquino ha quedado atrás. El músico de jazz contemporáneo no niega las múltiples influencias de todos los géneros que existen y se han desarrollado desde el siglo pasado.

Para quienes no sepan de quién estoy hablando, sirva resumir que Kamasi nació en 1981 y ha estudiado música desde muy joven, y en su primera adolescencia tocó con un grupo que entendían la música desde otra perspectiva. Es, en otras palabras, la punta de lanza del jazz contemporáneo y no proviene de la capital de esta música por excelencia, New York, sino de la otra costa: Los Angeles.
Hace unos meses, en estas mismas páginas, publiqué lo siguiente: “Kamasi nos recuerda a Coltrane, pero también a Pharoah Sanders, y a Albert Ayler, y a Coleman Hawkins; pero su sonido va más allá, con años de trabajo incesante, consiguió un fraseo propio y distinguible”.

Y al parecer, ese trabajo no termina nunca, porque ha anunciado que, en junio de este año, aparecerá el nuevo álbum doble llamado Heaven and Earth.

No sabemos todavía a qué sonará este disco, pero nos ha entregado dos piezas para comenzar a introducirnos a ese nuevo trabajo discográfico. Promete, por la información que el mismo saxofonista ha mostrado en Twitter, un álbum doble dialéctico, en donde la sección de “La tierra” representa el mundo en el que vive a diario, en el que existe día a día. Y, por otro lado, “El cielo” es su mundo interior, aquel que sólo él conoce.

La grabación incluye a los músicos que el saxofonista conoce bien: Thundercat, Terrace Martin, Ronald Bruner Jr., Cameron Graves, Miles Mosley; integrantes del West Coast Get Down Collective.

El álbum de dos horas y media y 16 tracks promete convertirse en un fenómeno musical que sobrepasará el mundo del jazz. Pero, por mientras nos tendremos que conformar con dos tracks. Va un análisis sintetizado de esas dos piezas.


Fists of Fury

Habrá que acostumbrarse a que Kamasi termine de explorar las enormes libertades y versatilidad que le proporcionan tener a su disposición un grupo entero, una sección de metales, más un coro y un ensamble de cuerdas. Fists of Fury abre con una introducción basada en una sola nota que se repite como los golpes de un boxeador, para rápidamente dar paso a la melodía cantada por el coro. Después de una estrofa que habla de siempre ayudar a los demás, pero jamás permitir que la injusticia nos gobierne, un solo de piano y después uno de saxofón se apropian de la canción. Como siempre, los solos de Kamasi van escalando de intensidad para, hacia el final, matizar justo antes de que aparezca de nuevo el cantante.

Las letras consisten en una declaración de principios: “nuestro tiempo como víctimas se ha terminado, ya no exigiremos justicia, ahora tomaremos nuestra retribución”. Cuando termina el segundo verso, la nota repetitiva y el coro regresan, para cerrar con el mismo riff. Es una canción mucho más amable que la música que grabó en los discos anteriores, pero no pierde la complejidad a la que nos tiene acostumbrados el saxofonista.




The Space Travelers Lullaby

Ahora estamos ante una balada. De nuevo el sonido Kamasi nos envuelve. La balada se intensifica y por momentos se convierte en un swing en donde todo el ensamble participa, pero sólo por unos segundos, para que, de inmediato, la balada retome su lugar.

El coro aparece como un elemento que sirve para darle carácter a las piezas de Kamasi, sin ellos es probable que se sentiría un vacío inexplicable.

Quizá no es tan obvio con el ensamble de cuerdas, pero también ahí están y son importantes.
Es una pieza instrumental, en donde el compositor nos hace viajar con suavidad por el espacio. A veces el recorrido se torna dramático, pero el peligro no existe, en todo caso un asombro por lo que vemos. No estamos aquí ante un despliegue de virtuosismo, sino ante una clara intención de comunicar una emoción.

Todos los instrumentos están ahí para contribuir al viaje espacial. Aquí podemos ver al genio de Kamasi, quien ha logrado componer una obra sólida pero que levita ligera, llevando al escucha con él.

A la mitad de la pieza, Kamasi irrumpe con un solo que lo deja en el centro del escenario. Nadie más toca. Repite en el solo la melodía principal que todos los músicos han desarrollado en algún momento de la pieza. Pareciera que se aleja caminando sólo para regresar con todos y cerrar la pieza. El viaje ha terminado… por el momento.



Comentarios

Entradas populares