Lo que nos cuesta mantener a los políticos


PORTADA #320
mayo de 2018


Dijo El Bronco que en México ya “estamos cansados de mantener políticos huevones”. Que existen muchas personas que llevan décadas con una vida de lujos gracias a sus cargos públicos, es verdad, incluída la camarilla torreonense; que trabajan poco y realmente en nada benefician a la población, también es verdad. ¿Pero será real que la población mexicana no piensa soportar más esta situación?



En la edición anterior (#319, abril de 2018) abordé la dureza con la que el INE se lanzó en contra del candidato independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”, que llegó al extremo de pretender fincarle un proceso judicial, lo que mostraba algo que está comprobado: la injerencia directa de los partidos políticos en la composición de los consejeros del INE y la forma tan tortuosa cómo se maneja Ciro Murayama, el consejero encargado de la Comisión de Fiscalización.

El TRIFE tumbó los dictámenes en contra de Jaime Rodríguez pero el daño estaba hecho: la agencia Reforma, que tiene un conflicto personal con “El Bronco” por intereses de carácter económico se centró en atacar la figura del hoy candidato independiente y exgobernador de Nuevo León, donde tiene su origen y su cede central esta empresa, propiedad de los hermanos Junco de la Vega.

Posteriormente vino el debate y la escena salvaje en la que Jaime Rodríguez propone cortarle la mano a los políticos corruptos, lo que escandalizó a muchos medios, sobre todo a los comentólogos de la ciudad de México, quienes plantearon quién es este sujeto primitivo, brutal, que pretende cortar manos como si fuera miembro del temible estado islámico (ISIS).

Esto por supuesto que me ha puesto en un penoso predicamento ante los lectores que piensan lo mismo, porque la propuesta de mochar manos a los políticos corruptos es evidentemente un recurso mediático eficaz pero no válido.

El propósito de “El Bronco”  era atraer la atención, sabiendo que está contendiendo sin recursos económicos y con un limitadísimo acceso a los medios de comunicación, la mayoría de los cuales están rendidos ante López Obrador, a quien dan una cubertura abrumadora, desmesurada, al grado que lo han llevado a que actúe como si fuera ya el presidente de la república.

Pero, contra corriente, me sigue pareciendo que es lamentable que la candidatura de Jaime Rodríguez no se esté dando en otros términos y condiciones, primero porque es un candidato independiente, segundo, porque es el único candidato al margen de la partidocracia y tercero, que no es poca cosa, porque es el primer gobernador independiente que se ha dado en el país, pero no de un estado cualquiera sino de Nuevo León, la tercera economía del país y el estado más productivo e industrializado de México.

Estaba por rendirme y considerar que “El Bronco” era una candidatura fallida, que no ilegítima como la ha calificado el controvertido INE, pero por cuestiones circunstanciales tuve la oportunidad de escuchar la opinión de varios médicos y ellos piensan votar por él.


Casi todos coinciden en algo: la rusticidad que pudiera aparentar el discurso de “El Bronco” no le quita validez a la mayoría  de sus planteamientos, quitando por supuesto eso de mochar manos.
Les gusta mucho ese planteamiento de “estamos cansados de mantener políticos huevones”, como también les parece una verdad contundente que el problema nacional más importante son los propios políticos, quienes “tienen al país hasta la madre”, o aquello de “por qué vamos a tomar los impuestos de los que sí trabajan para regalárselos a los huevones, porque un pobre lo que necesita es que le des un trabajo, no que le regales dinero”.

 “No al asistencialismo”, “quitarle el dinero a los partidos políticos y que se rasquen con sus propias uñas a ver si es cierto que pueden”, “quitarles el fuero a todos los políticos para juzgarlos igual que a cualquier otra gente”, “que el fiscal nacional sea por elección popular no designado por los partidos”, “mandar a la chingada toda la publicidad de los partidos en radio y televisión porque no es necesaria”, “los delincuentes le dan miedo a los ciudadanos y a las autoridades, cuando debe ser al revés, el delincuente debe volver a tenerle miedo a la ley y la va a pensar dos veces antes de volver a cometer delitos”.

¿Están mal estos planteamientos? ¿Está mal que un candidato a la presidencia utilice un lenguaje llano, popular?

Y me vienen muchas preguntas a la mente: ¿cuánto hace que mantenemos, y con sueldos insultantes,  a todos los políticos “profesionales”, quienes tienen décadas sin tener un trabajo ordinario y duro?
Un médico puede hacer dinero, incluso mucho dinero, pero cada cirugía le puede implicar hasta cuatro o más horas de un trabajo intenso, agotador, con toda la presión de no poder cometer un solo error, pero para llegar a ello tuvo que hacer una de las carreras de formación más duras que existen.
Un político, como dice “El Bronco”, puede ser un “huevón” con sueldo de lujo. La mayoría de los diputados y senadores son verdaderos “huevones” con sueldos de lujo, ¿o no?



UN EJEMPLO: LA CÚPULA PANISTA DE TORREÓN


Utilizando un lenguaje “broncoso” y si revisamos a los políticos del partido gobernante en Torreón (en este caso el PAN) que están en los espectaculares como candidatos, te das cuenta de que no sólo tenemos décadas manteniéndolos sino que los hemos hecho millonarios.

 Las señoras de La Rosita y San Isidro se van a enojar, pero si somos un poco honestos tenemos que reconocer que hemos mantenido a Jorge Zermeño Infante desde 1999, cuando terminó su primer periodo como alcalde y aun antes, cuando fue por primera vez diputado federal, porque desde entonces no trabaja. Quitando la primera alcaldía, ¡tiene más de 20 años sin trabajar!

Y lo hemos mantenido, literalmente, a cuerpo de rey, ya sea como diputado en varias ocasiones, como senador y luego nada menos que como excelentísimo embajador de México en España, un exceso que sólo sus fanáticos le pasan por alto, pero fue un abuso enorme que además su cónyuge se puso a ostentar. Vivió como magnate con cargo a nuestros bolsillos y nunca trabajó, en el sentido serio de lo que es un verdadero trabajo.

Pero encima de que lo hemos mantenido por décadas con sueldos obscenos, el señor trae siempre una cara de aburrimiento y de agruras. Hasta en las ruedas de prensa, ya como nuevo alcalde, siempre está mandando el mensaje corporal de fastidio y cansancio, cuando nos ha costado tantos millones darle la mejor de las vidas, porque en su currícula pone que es abogado, pero jamás ha pisado un juzgado. Lo menos que nos podía mostrar es felicidad y entusiasmo a cambio de nuestros impuestos gastados en él.

¿Pero por qué buscó nuevamente la alcaldía y está en campaña por la reelección si el hombre luce física y emocionalmente desgastado, con tanta frecuencia enfadado, fácil al enojo y además ya es rico? La familia parece ser la única explicación posible. Sus tres hijos, quienes, si se revisa con cuidado, han vivido de las influencias de su padre en el sector público y a quienes más conviene que sea de nueva cuenta presidente municipal de Torreón.

Por ejemplo Alfonso Zermeño González, por citar sólo a uno de sus tres hijos, fue colocado por su papá como asesor del Secretario de Economía, Bruno Ferrati y posteriormente como secretario privado del secretario Gerardo Ruíz Montes. En general han vivido de los cargos y las relaciones del padre; inclusive hay filtraciones de que hay relación de la familia con algunas inversiones del ayuntamiento, por supuesto a través de terceros.
Alfonso Zermeño González

Un seguimiento al patrimonio de Alfonso Zermeño González puede aportar mucha información sobre este tráfico de influencias, entre otras cosas importantes que se maneja con gran reserva y distantes de los medios y la opinión pública.

Jorge Zermeño deseaba originalmente ser senador otra vez, porque es un cargo que le va a su edad y a su estilo de vida reposado, sin mayores contratiempos, pero los jóvenes ambiciosos de su partido (todo hombre joven suele ser ambicioso, pero si es político es otra cosa) se lo impidieron.

Si seguimos viendo los espectaculares de campaña, a Guillermo Anaya Llamas, quitando los tres años que fue alcalde, le estamos manteniendo desde 1997 y lo vamos a mantener seis años más como senador.

Como el jefe del PAN a nivel estatal, ha hecho lo que ha querido y hoy es millonario, pero nunca ha trabajado aunque sea abogado de profesión, a quien se dio inclusive un fíat notarial al que tuvo que renunciar por la presión de los medios. Ha sido diputado local, diputado federal dos veces, senador una vez y va a volver a ser senador, gane o pierda la elección constitucional porque va en primera fórmula.

Más joven pero igualmente ambicioso, Luis Fernando Salazar Fernández, es un junior y es también abogado, pero ha sido ya diputado local, senador de la república y ahora está en la campaña por una diputación federal, pero ha buscado ser alcalde de Torreón y candidato a gobernador de forma precoz. Nunca ha trabajado, aunque fue delegado de la Sedesol en Coahuila, pero sólo para darle juego político. Es millonario y, al igual que Anaya Llamas, vive en una mansión valuada en un millón de dólares en el fraccionamiento Las Villas, de acuerdo a la denuncia de miembros de su propio partido, como Rodolfo Walls. Todavía no cumple los 40 años de edad.

Una reducidísima cúpula que se pelea y se reparte los cargos públicos elección tras elección, porque está apoderada del partido; un partido que es financiado con nuestros impuestos, lo mismo que las campañas y los sueldos que ganan en cargos que son regalos políticos.

Para poner como candidato a Guillermo Anaya, tuvieron que quitar a Jesús de León Tello, otro de los miembros de ese pequeño círculo de políticos panistas que hemos mantenido desde la década de los noventa, brincando de cargo en cargo y de candidatura en candidatura.

Un cargo de senador deja al menos un ingreso calculado en 20 millones de pesos, si no se ocupa la presidencia de una comisión, porque entonces había que añadir 10 millones de pesos más.
A lo largo de sus seis años en el senado, un político puede gastar en viajes internacionales el equivalente a 2 millones 500 mil pesos. Viajes de placer disfrazados de eventos de la más diversa naturaleza. 

Torreón es una ciudad de un tamaño donde todavía se puede saber quién hace su patrimonio trabajando y quién lo hace medrando de la política.


PARTIDOS POLÍTICOS PARÁSITOS

El año pasado el Instituto Estatal Electoral le tuvo que suprimir el registro a cinco partidos políticos porque no obtuvieron la votación mínima y, en consecuencia, perdieron el suministro de dinero público.

Este año se destinarán 145 millones 826 mil pesos para los partidos políticos que contienden por las alcaldías en Coahuila, una elección absurda que no tiene sentido, pues apenas el año pasado se eligieron alcaldes “para empatar” el calendario, pero luego autorizaron la reelección y por sentido común la mayoría de los alcaldes están en campaña, desde que asumieron sus cargos, para agregar tres años más a su periodo.

Si iban a permitir la reelección, el periodo debió ser de cuatro años, como estaba, y al término de este pasar a tres si es lo que querían, pero como el dinero es público se lo gastan sin ninguna responsabilidad.

Entre el gasto de los partidos en la elección de alcaldes de este año y lo que cuesta el Instituto Estatal Electoral de Coahuila, se gastarán 375 millones de pesos, lo mismo que se gastó apenas el año pasado, lo que hace un total de 750 millones de pesos. A esto hay que sumar las demás campañas para senadores y diputados federales.

Jaime Rodríguez “El Bronco” propone que a los partidos se les elimine el gasto público y obtengan sus recursos de sus simpatizantes, no de nuestros impuestos, como sucede en países como los Estados Unidos.

A nivel nacional Morena, el partido que creó Andrés Manuel López Obrador, ha recibido 3 mil millones de pesos que se niega a comprobar. Como en el caso del Partido Verde Ecologista de México, PVEM, que es propiedad de una familia, MORENA es propiedad de López Obrador y en él está inmiscuida toda su familia, pero el INE no le aprieta la fiscalización por temor a las represalias, en contraste paró el fallo de la elección por la gubernatura en Coahuila el año pasado por un alegado de un millón y medio de pesos.

Para la elección de este 2018, los partidos políticos recibirán 2 mil 138 millones de pesos, pero sin contabilizar los 58 millones de spots de radio y televisión que les son asignados sin costo alguno, lo cual, de tener que cubrirse, tendrían un costo superior a los 20 mil millones de pesos, en un cálculo conservador.

Ya en el 2013, la Cámara de Diputados le costaba a los contribuyentes 6 mil 960 millones de pesos, hoy está cerca de los 10 mil millones, pero hay 200 diputaciones federales plurinominales que debieron ser eliminadas desde hace décadas, pues son una canonjía otorgada a finales de los años setentas, con la llamada “apertura democrática”.

De ese presupuesto al menos quedan sin comprobar y se manejan de manera discrecional mil millones de pesos, pero pudieran ser más debido a que no existe un procedimiento de auditoria que establezca la cantidad exacta que se maneja en canonjías a través de las coordinaciones de los partidos y las comisiones, que se reparten entre los mismos.

Tanto las diputaciones como las senadurías son manejadas por los partidos políticos como una canonjía a integrantes de sus cúpulas que no alcanzan otros cargos públicos. Los sueldos son altísimos y el trabajo, si así se le puede llamar, es mínimo.


A VER QUIÉN REGALA MÁS

En su discurso la llaneza mete a Jaime Rodríguez en afirmaciones que debería evitar, como esa de que lee el Libro Vaquero, o la de “ya no lean los periódicos, para qué, pierden su tiempo, mejor vean el Facebook, además es gratis”.

Somos una sociedad con problemas serios de falta de lectura, pero lo de los periódicos es un lío que se trae “El Bronco” con ellos, los cuales, como candidato a la gubernatura de Nuevo León, le trataron de basura, y El Norte y Reforma le han declarado la “guerra”.

Desgraciadamente no hay necesidad de que les diga que mejor vean Facebook, porque la mayoría de los jóvenes ya lo están haciendo y por lo menos desde hace una década las ventas de los medios informativos impresos están de picada, en muchos casos hasta alcanzar un nivel de incosteabilidad. Le pone vinagre a la herida que más duele en los medios impresos y como consecuencia lo van a tratar más mal como candidato. En las encuestas lo ponen casi en cero y algunas inclusive ya no lo ponen, él les responde que “las encuestas son puro pedo”.

Pero volvemos a lo de las afirmaciones que son contundentes. “Estoy en contra del asistencialismo porque no funciona”.

Esto lo dice cuando los tres principales candidato se encuentran enfrascados en una puga por ver quién regala, o por lo menos promete, más subsidios. Si estamos hablando de una campaña electoral eso es compra del voto: “te conviene votar por mí porque te voy a regalar una beca, una mensualidad, un apoyo “rosa” a las madres, un subsidio universal a todos, un incremento de sueldo a todos los empleados públicos”.

Ésos no son mensajes de un sistema democrático sino de un populismo desbocado, irresponsable, como si el dinero fuera de ellos y no de nuestros impuestos. ¿De dónde van a sacar la montaña de dinero para financiar semejantes dádivas?

En medio de todo esto “El Bronco” afirma que está en contra del asistencialismo, del por qué “le vamos a regalar nuestros impuestos a los huevones”, porque “un pobre lo que necesita es un trabajo para sostener a sus familia y ser digno, todos salimos de pobres trabajando, mi madre es analfabeta y tiene un hijo gobernador, pero trabajando, no de huevón”.

Si se quiere utilizar un lenguaje técnico, el asistencialismo ha sido un fracaso en México y en el mundo. Muchos estados, como Coahuila o Nuevo León, estamos financiando el enorme subsidio que se canaliza a estados sureños como Oaxaca, Chiapas o Guerrero, pero la cantidad de millones que se ha canalizado no coincide en lo absoluto con la disminución de la pobreza.

“Si a un pobre le das un subsidio siempre va a ser pobre, porque incluso si le va mejor lo va a esconder para que le sigan dando el subsidio”.

Todos sabemos que “El Bronco” no va a ganar, que el sistema de la partidocracia ya le pasó por encima, pero hay un mensaje muy importante: el gran problema está en los políticos y en sus partidos. La sociedad civil necesita estar cada vez más organizada y participar, activarse.

Lo de las candidaturas independientes es una figura muy importante que debió tener ya en esta elección un candidato fuerte, que estuviera compitiendo entre los tres primeros lugares, pero eso es algo que no le conviene a todo el sistema político, el cual perdería precisamente el control de la política, de su gigantesco negocio.




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