Cecilia Rojas: despedida de Milenio Laguna por denunciar corrupción en el Lerdantino





"Responsabilizo a Juan Gramillo, a la alcaldesa [González Achem], a Othón Reuter y al gobernador [Rosas Aispuro]. Si me pasa algo, los responsabilizo también a ellos." 




El Festival Lerdantino de 2010 es recordado en el gremio artístico por haber dejado sin el pago acordado a más de 100 personas involucradas, desde artistas hasta organizadores y proveedores. La deuda se calcula en no menos de un millón de pesos y públicamente se le atribuye a Othón Reuter Ramírez, quien entonces presidía el comité del festival y hoy es director de Arte y Cultura en Lerdo. Una de las colaboradoras afectadas es la periodista Cecilia Rojas Orozco, que durante estos años, y más a raíz de la reanudación del Lerdantino en 2017, ha sido una de las principales denunciantes de la deuda de Reuter. En abril de este año Rojas fue despedida de Milenio Laguna como represalia por su denuncia a título personal en sus redes sociales; una indicación que, según argumenta, vino desde la alcaldía de Lerdo.

Cecilia Rojas trabajó en el 6° Festival de las Artes “Lerdantino” 2010 como organizadora de las actividades del área educativa. En la cabecera municipal y en varios ejidos organizó conferencias, talleres, ciclos de cine y cerca de diez exposiciones de fotografía, pintura, escultura y arte gráfica. Jamás recibió de Othón Reuter el pago acordado de 30 mil pesos, quien además la agredió físicamente el año pasado al ser encarado por la periodista en una rueda de prensa.

Para la organización de aquella 6° edición del festival, que se realizó del 3 al 17 de octubre de 2010, Reuter consiguió un presupuesto considerable de 7 millones y medio de pesos, pero afirma que virtualmente el costo fue de 9 millones. En palabras de Cecilia Rojas, Reuter organizó esa edición del festival más bien como un proyecto propio, un logro personal, aunque estaba prestando el servicio al gobierno municipal de Lerdo; había ya organizado cuatro ediciones sin mayores contratiempos y tenía la confianza del nuevo alcalde.


EL CERVANTINO DEL NORTE

Othón Reuter Ramírez
En 2005, siendo director del Centro Cultural Centauro, Othón Reuter organiza el primer Festival Internacional de las Artes, que duró 4 días (del 5 al 8 de mayo) y tuvo un presupuesto de 600 mil pesos. En 2006 su cargo formal fue el de presidente del comité organizador. Para el 2007 Reuter aparece ya como director del Instituto de Arte y Cultura de Lerdo casi al final de la alcaldía de Rosario Castro y para la tercera edición del festival, que duró 11 días, tiene un presupuesto oficial de 2 millones (66% del presupuesto total de dicho Instituto para ese año); en notas periodísticas argumenta haber conseguido un millón más. En 2008 el ayuntamiento de Carlos Aguilera contrata los servicios de Reuter, ahora nuevo empresario independiente dedicado a organizar eventos masivos culturales; el antes funcionario ocupa nuevamente el cargo de presidente del comité organizador y gasta en el cuarto festival 5.5 millones de pesos. En 2009 la contratación de la empresa se repite y Reuter cuenta ahora sólo con 3.6 millones, pero el festival se cancela debido a la contingencia nacional por influenza que hubo ese año.

El empuje importante del festival llegaría en 2010, año en que tuvo dos ediciones. En los primeros meses el alcalde interino Gerardo de la Torre Monárrez anuncia la reposición de la quinta edición del festival, pero a cargo de la organización ya no estaría Reuter, sino el director de Arte y Cultura, Blas Maldonado Villarreal, argumentando que el cambio se debía a un intento de ahorro y no a disputas políticas; se da el quinto festival sin mayor brillo y se reporta un gasto de 3.6 millones de pesos, entre acusaciones por malos manejos.

Roberto Carmona Jáuregui, alcalde de Lerdo en 2010
Con la llegada de Roberto Carmona Jáuregui a la alcaldía ese mismo año, regresan Othón Reuter y su empresa a la presidencia del comité organizador. El ya apodado Lerdantino consigue para su sexta edición ser considerado una extensión del aclamado Festival Internacional Cervantino de Guanajuato, parentesco que Reuter auguraba con ilusión desde las primeras ediciones. Había que gastar más dinero para estar a la altura de los focos de la cultura nacional.

En el informe de la SHCP (pág. 8) sobre los donativos otorgados de enero a septiembre de 2010 se reporta un donativo de 6 millones de pesos, proveniente de la SEP, para el “Comité del Festival Internacional de las Artes Lerdo, Dgo., A.C.”

Según consta en el acta de la sesión ordinaria de cabildo No. 005 del municipio de Lerdo, fechada el 1 de octubre de 2010, se discute la aprobación de un presupuesto de hasta 2.5 millones de pesos para el 6° Lerdantino, pero la petición “se turna a la Comisión de Hacienda” y eventualmente no se otorga esa cantidad.

María Luisa González Achem
Respecto a esto, en marzo de 2011, ya en medio de la polémica por la deuda de Reuter, la edil María Luisa González Achem, presidenta de la comisión de Arte y Cultura, excusaría al ayuntamiento de Lerdo al explicar que sólo se había servido como puente entre el comité del festival y el gobierno estatal de Durango, quien, según González Achem, habría sido la instancia que verdaderamente incumplió con el apoyo prometido de 2.5 millones, pues el ayuntamiento no hizo ningún compromiso. La ahora alcaldesa de Lerdo afirmó entonces a medios locales que el presupuesto incluso se había aprobado finalmente en la sesión del 14 de octubre (acta No. 007, no disponible en el portal), cuando el festival estaba a tres días de su clausura.

Ese mismo marzo Reuter declaró haber recibido solamente un millón y medio, y culpa en periódicos locales (en ese tiempo y lo repite en 2017) al alcalde Carmona Jáuregui y al gobernador Jorge Herrera Caldera por haberse negado a liberar el presupuesto acordado.

Reuter (foto cortesía de Cecilia Rojas)
Corín Martínez Herrera, entonces directora del Instituto de Cultura del Estado de Durango y quien estuvo presente en la inauguración del 6° festival, señaló a medios en 2016 que Reuter cometió el error de pedirle el dinero directamente al entonces gobernador saliente Ismael Hernández Deras, y que jamás recibió una respuesta oficial porque nunca hizo una solicitud legal de presupuesto al gobierno estatal.

Reuter llevó a cabo un festival suponiendo un presupuesto poco mayor a los 9 millones de pesos y virtualmente comenzó a gastarlos, a prometerlos. En sí sólo recibió 6 millones de la SEP y un millón y medio de la tesorería municipal, de ahí su deuda de poco más de un millón con artistas, proveedores y prestadores de servicios, tanto locales como nacionales. Sin embargo, en abril de este año declaró a Noticieros Grem que del municipio y del estado había recibido 3 millones menos de lo esperado y que los pagos pendientes alcanzaron los 5 millones de pesos.

“Pues ya no se debe, ya se perdió, o sea, quedó incompleto y a esos creadores, pues sí, se les quedó a deber pero por parte de esa administración” dijo Reuter a Milenio Laguna en septiembre de 2016.
Según narra Cecilia Rojas, al organizador no le cuadraron las cuentas cuando tuvo que desglosar ante la SEP el gasto de los 6 millones otorgados.

Ante la repartición de culpas y la polémica que desataron la deuda y en sí el turbio manejo del presupuesto, el alcalde Carmona Jáuregui decide molesto no continuar con los servicios del empresario y el próximo año anuncia que el festival tendrá nueva organización y se recurrirá solamente a artistas locales. Sin embargo, el Lerdantino no se volvería a realizar sino hasta 7 años después, nuevamente bajo la dirección del mismo Othón Reuter Ramírez.


OTHÓN DE CERCA

El testimonio de Cecilia Rojas permite formarse un perfil parcial de Othón Reuter.

“De su parte siempre hubo un desprecio a los artistas locales; se expresaba mal de ellos frente a todo mundo”. Rojas recuerda varios rasgos: acosaba a colaboradoras, presumía públicamente tener muchos hijos y haber tenido muchas novias; él decidía cuáles artistas locales valían y cuáles no, según sus propios criterios, incluso llegando a someter a audiciones a los adultos mayores que cantan en las plazas, para decir quiénes lo hacían bien y podrían presentarse en los festivales; involucra en eventos públicos negocios de sus familiares y amistades; toma decisiones sin ningún criterio artístico y puede llegar a ser violento no sólo verbal sino físicamente; su gestión de la cultura va siempre hacia el espectáculo y lo mercantil.

A principios de marzo de 2011, luego de mandar oficios para exponer la situación ante el Comité del Cervantino, CONACULTA, instancias gubernamentales y sociedad civil, lograron ser recibidos por Reuter y otros funcionarios Cecilia Rojas, el músico Armando Martínez y el poeta Gerardo Monroy, representando a los artistas defraudados, para exigir aclaraciones de la deuda y su liquidación. De Reuter recibieron más excusas, prórrogas y promesas, pero jamás el monto adeudado.

Rojas relata que las demandas que el grupo interpuso ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje se olvidaron; Reuter no acudió a los citatorios y el caso simplemente fue archivado.

“El año pasado, de Milenio me mandaron a cubrir el Lerdantino y pude enfrentar a Othón. Ya con la grabadora apagada le pregunté a cuánta gente le iba a quedar a deber este año y me contestó enojado que a mí nunca me iba a pagar, y menos por lo que estaba haciendo; entonces le menté la madre y me empujó, me dio un panzazo pero no me caí. Después me tocó entrevistar al gobernador, a Aispuro, y le expliqué la corrupción de Reuter, pero se sacó mis preguntas y me dijo que él de eso no sabía nada.”


UN DESPIDO POR ENCARGO

En septiembre de 2016 María Luisa González Achem se convierte en la presidente municipal de Lerdo y nombra a Othón Reuter director del Instituto de Arte y Cultura. El grupo de artistas considera que el nombramiento es una ofensa para toda la comunidad a la que el funcionario dejó sin pago en 2010 y se endurece la denuncia, siendo Cecilia Rojas la punta de lanza.

Comienza la presión en redes sociales y medios para que Reuter dé más razón de lo ocurrido en el 6° Lerdantino, y lo hace brevemente ante algunos medios, pero con la clara intención de culpar nuevamente a terceros, aminorar el asunto y discursar sobre el trabajo cultural hacia el futuro. González Achem declara también a los medios que el adeudo es asunto personal de Reuter y que las personas afectadas deben cobrarle a él, que “es bueno y es una persona responsable”.


Ante este nuevo escenario Cecilia Rojas intensifica su denuncia en redes sociales, principalmente Twitter y Facebook, plataforma en la que incluso crea la página “No trabajes para Othón Reuter”.

El lunes 22 de abril, al llegar a las oficinas de Milenio Laguna, el personal de seguridad le indica a la periodista Cecilia Rojas Orozco que la esperan en la oficina de recursos humanos. Ahí, Martha Buitrón le pide que firme los documentos de su despido irrevocable, argumentándole tres razones muy distintas:

La primera, que “parece que ya no estás a gusto con tu trabajo, con la empresa”, lo que Rojas refuta, pues adora su trabajo luego de 7 años de ardua labor periodística con el medio y a pesar de la sobrecarga de trabajo no remunerado que, en palabras de Rojas, suelen tener quienes trabajan como periodistas en esta empresa. Su sueldo al momento del despido apenas sobrepasaba los 7 mil pesos mensuales, por una jornada legal de 8 horas que no en pocas ocasiones se extendía hasta altas horas de la noche.

La segunda, que con ella comenzaba un proceso de recorte de personal por razones económicas. Sin embargo, Rojas hacía el trabajo de varias personas entregando hasta 10 notas diarias además de la contraportada, haciendo la guardia vespertina (que consiste en atender a cubrir notas de cualquier índole, según se requiera), acudiendo a acompañar visitantes de la hemeroteca a deshoras, tomando sus propias fotografías y llevándose trabajo a su casa. A pesar del argumento del recorte económicos, a Rojas la sobreliquidaron con 90 mil pesos y Milenio, un mes después, no ha despedido a nadie más con esta explicación.

La tercera, las constantes críticas a Othón Reuter que Rojas Orozco hizo a título personal en sus redes sociales. Narra la periodista que mientras Martha Buitrón le justificaba el despido, también le avisaba que a su celular le estaban llegando más capturas de pantalla de las publicaciones que Rojas hizo sobre el tema en Twitter. Recuerda la periodista que existía en la empresa el precedente de las represalias internas que sufrió su colega Aidé Ambriz por cuestionar en notas periodísticas la organización y administración del Festival Lerdantino. Cabe mencionar que este año Milenio Laguna fue uno de los principales patrocinadores de la octava edición del festival, y que, señala Rojas, la empresa suele bloquear la labor periodística que involucra a otras empresas o entidades con quienes tiene una relación comercial o publicitaria, como el Grupo SIMSA y, en este caso, el gobierno municipal de Lerdo.

Luis Alatorre (@lgalatorre)
Cecilia Rojas pertenecía al Sindicato de Trabajadores de las Artes Gráficas (SITAG), un sindicato blanco. Mientras se efectuaba el despido, a la oficina de Recursos Humanos llega Luis Alatorre, secretario general de la sección 04 del SITAG, que corresponde a quienes trabajan para Milenio Laguna. El líder revisa las causales del despido y sin mayor aspaviento da su visto bueno. Según Cecilia Rojas, Alatorre no ve por el bienestar laboral y está en la nómina de varios gobiernos locales, incluido el de Lerdo, es militante del PRI e incluso llegó a pedirle a la gente de la sección 04 que votara por Miguel Mery Ayup en la elección municipal de 2017.

Conversando en la Junta de Conciliación y Arbitraje con la abogada Natalia Fernández, del Centro de Justicia para la Mujer, Cecilia Rojas se asegura de algo que ya sospechaba: que su despido fue una condición puesta por la alcaldesa María Luisa González Achem, a petición de Othón Reuter Rodríguez, para la firma de un convenio publicitario de 500 mil pesos con Milenio Laguna.

Juan Gramillo, director de Negocios de Milenio Laguna
“Lo que firmé dice que me desisto de cualquier acción legal, pero quiero que esto se dé a conocer. Me parece muy injusto. No puede ser posible que una presidenta municipal dé una orden de este tipo. Pedir la cabeza de alguien porque te incomoda se me hace terrible, qué autoridad moral te da. Othón se quiso desquitar y sí tiene esa influencia sobre González Achem. Me arrancaron del trabajo que me gustaba tanto. Me fui muy incómoda, muy molesta, muy triste. Señalo al ingeniero Juan Gramillo, director de negocios de Milenio Laguna; él es quien toma las decisiones y en este caso las tomó por encima de Marcela [Moreno]; a ella todavía la aprecio, sé que me defendió. Responsabilizo a Juan Gramillo, a la alcaldesa, a Othón Reuter y al gobernador [Rosas Aispuro]. Si me pasa algo, los responsabilizo también a ellos. Yo padezco depresión desde hace muchos años y estoy en tratamiento; me quedé sin seguro social y ahí era donde surtía mi medicamento. Va a ser empezar de nuevo.
“Siempre estuve orgullosa de mi trabajo, creo que no era malo; lo hacía con mucho esfuerzo; y quería que quedara bien y que quedara digna la nota, un choque, un atropellado, que hubiera una dignidad para las personas que sufrieron algo.”

Sobre las condiciones laborales en el diario Rojas Orozco denuncia que en el tiempo que escribió directamente para Express, publicación de Milenio Laguna dedicada a la nota roja, “me tocaba cubrir asaltos, accidentes, con mi carro y mis placas; sólo me daban vales de gasolina y durante un tiempo yo misma tomaba las fotografías y redactaba la nota. Estuve 6 años en nota roja, además de cubrir la guardia. Me mandaban sola a cubrir una balacera y luego me pedían que regresando le marcara a alguien sobre una nueva película local o temas muy variados. Era muy pesado muchas veces, muy desgastante emocional y físicamente”.

“Las condiciones laborales en Milenio podrían mejorar”, continúa. “No nos consta, pero tenemos entendido que en otras plazas de Milenio les pagan más y tienen dos días de descanso y aquí es uno. Tenemos seguro de vida de como 100 pesos, te murieras como te murieras. Pero además de la inseguridad, hay mucho estrés porque los tiempos para redactar una nota se han reducido con el internet; tienes que tenerla lo más pronto posible, y lo hacíamos, yo lo hacía; a veces se batalla mucho. Dentro del mismo periódico hay desconocimiento de seguridad y legalidad periodística; a veces decidía no ir a cubrir un siniestro inmediatamente, aunque me mandaran, porque sabía que podría estar interfiriendo con la ley”.


TRATO A LA CULTURA Y PRIORIDADES

Dice Lilia Ovalle, periodista lagunera de importante trayectoria que además ha dado voz al gremio artístico afectado por casos como el Lerdantino, Manifiesto Torreón 110 o los atropellos de la exdirectora del IMCE Ruth Idalia Ysáis: “en La Laguna todos los creadores han salido desfalcados. No es un problema de Lerdo, sino es un problema viejo que se viene arrastrando en todos los municipios. Tienes el antecedente del Lerdantino. Esa misma semana cubrí el anuncio de la reina de la feria de Gómez Palacio y salió que tienen una denuncia interpuesta en vicefiscalía por falta de pago a artistas. Teníamos el antecedente del Manifiesto Torreón. Entonces qué pasa aquí que no se les paga, se les da mal trato y aparte siempre termina en una disputa pública. Reuter dijo que no era falta de voluntad, que le habían quedado mal con el dinero, que el festival ya estaba acreditado y que por eso se retomó el nombre”.

Cecilia Rojas cuestiona que un festival como el Lerdantino sea prioridad en un municipio del tamaño de Lerdo, donde ni siquiera los oficiales de tránsito y policías están capacitados para un evento de tal magnitud. “Me tocó cubrir el incendio del relleno sanitario y me quedó claro que el departamento de bomberos no tiene lo necesario para atender una situación así, además de que el director de Protección Civil rechazó la ayuda de Torreón y Gómez Palacio. Mucha gente se enfermó, personas grandes, niños. ¿Cómo inviertes tanto dinero en un festival cuando urgen otras cosas? ¿Cómo vas a tener un cuerpo de bomberos tan débil? En Lerdo hay  sólo una unidad de la Cruz Roja; puede el ayuntamiento donar ambulancias. No se apoya a los Buzos Castañeda, que con recursos propios rescatan personas de los canales y prestan un servicio público. Por ejemplo, el sindicato de trabajadores del ayuntamiento tiene varias viudas que ya no perciben la pensión porque les dicen que no hay dinero”.

“Además de que los pagos que determina Othón Reuter nunca son justos, porque piensa que los artistas locales no hacen nada, para él la cultura es un negocio. Reuter y Achem son muy de imagen; son como guajolotes que quieren verse como pavorreales, entonces para adornarse te piden una lentejuela aquí y otra allá y otra, pero tú sabes que son guajolotes.”




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