Decorando la ciudad: la campaña electoral de Zermeño disfrazada de obra pública

Por: Álvaro González


Plazas pintadas como pueblos mágicos, canchas decoradas pero sin reparar, delgados recubrimientos asfálticos en colonias panistas, reconstrucción innecesaria de camellones, obras de costos inflados y sin transparencia, ignorancia y opacidad de los funcionarios, violación al reglamento de la Plaza Mayor por daños irreversibles al diseño de su plancha; graves problemáticas ignoradas que requieren inversión pública urgente. La ciudad  siendo banalmente decorada con cargo al erario municipal en pos de la reelección del alcalde.

Un temor bien fundado de esta atípica elección de alcaldes que se llevará a cabo en Coahuila el próximo primero de julio, es que los alcaldes en funciones, que fueron electos sólo para un año con posibilidad de reelección, era que fueran a utilizar sus gobiernos y el erario municipal para realizar campañas de facto, asegurándose una ventaja indebida en el proceso electoral.

Manipular programas de gobierno con propósitos electorales era realmente algo sencillo, tomando en cuenta que se puede llevar a cabo una simulación, ante la cual es muy difícil anteponer recursos legales, por más evidente que ésta sea.

Como campaña electoral, el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño Infante, se ha dedicado a decorar, literalmente, la mayor cantidad posible de espacios públicos en las colonias de la ciudad, mientras que, al mismo tiempo, recarpetea las calles con una delgada capa de asfalto, que no pavimentación, en los principales bulevares y en las colonias donde se concentra la clientela dura del PAN, partido al que pertenece.

Para esto se están manejando dos dependencias municipales claves: el Sistema Integral de Mantenimiento Urbano, que anteriormente fuera la Junta de Mejoras Materiales, y la Dirección de Obras Públicas.

El Sistema Integral de Mantenimiento Urbano, que está a cargo del contador público Humberto Niño Rivera, recibió un presupuesto de 40 millones de pesos para ejercerlo de enero a diciembre de 2018.
Para el primer trimestre del año ya se había gastado 26 millones de pesos, más de la mitad del presupuesto anual, pero en febrero pasado el consejo directivo del organismo le autorizó solicitar un incremento al presupuesto para obtener hasta 85 millones de pesos, lo que estaba pendiente de aprobación por parte del cabildo, pero no habrá impedimento, debido a que este es de mayoría panista.

Según expone la síndica de vigilancia del cabildo, Dora Elia Salinas, “el problema es que hasta el mes de marzo presentaron el programa de operación anual, cuando ya se habían gastado más de la mitad del presupuesto y estaban solicitando que se les incrementara al doble”.

Las indicaciones para Mantenimiento Urbano eran trabajar con urgencia y presentar resultados inmediatos visibles a más tardar en el mes de abril.

Humberto Niño cumplió las indicaciones: lanzó un programa de lo que se denominó como rehabilitación de canchas deportivas en las plazas de las colonias populares, al mismo tiempo que un programa de recarpeteo en un grupo estratégico de colonias, la mayoría de ellas de clase alta y media alta.

El propósito, como se puede observar en muchas de las colonias donde está trabajando Mantenimiento Urbano, no es la rehabilitación integral de las plazas, sino básicamente trabajos de limpieza y pintura de las canchas que, casi en su totalidad, son para el juego de basquetbol.

Se pinta toda la superficie de la cancha con colores intensos, primarios: azul añil, amarillo puro, naranja, blanco, de tal forma que la cancha se convierte en una superficie de un colorido intenso, pero en ocasiones sin cambiar los tableros y las canastas de tales canchas.

El gasto de pintura se vuelve enorme, porque ordinariamente el remozamiento de una cancha de basquetbol consiste en resanar la superficie de cemento, si lo requiriera, y el pintado del rallado oficial, que son las líneas que todo mundo conoce.


La pintura, aunque dé un aspecto espectacular, no es lo importante sino el buen estado de la superficie, los tableros y las canastas, porque esa pintura es innecesaria y tendrá una corta duración, por el tráfico natural del juego y el sol. Nadie pinta la superficie de una cancha pública porque sencillamente no hace falta.

Para extender este programa el gobierno municipal solicitó la participación de la empresa Peñoles, la cual se comprometió a pintar las canchas de las colonias donde tiene una fuerte deuda ambiental y ha generado fuertes daños a la población, como la Primero de Mayo, La Compresora, la Luis Echeverría, la Vicente Guerrero, la Segunda Rinconada y la Nueva Aurora.

Mantenimiento urbano ha trabajado directamente en canchas de plazas públicas de colonias como San Joaquín, Plan de Ayala, Pacífico, Jacarandas, Alamedas y Valle Oriente, solo por referir algunas de ellas.

Humberto Niño Rivera
Al comparecer ante la Comisión de Hacienda, Humberto Niño Rivera dio a conocer que, hasta el mes de marzo, se habían aplicado 10,204 metros cuadrados de pintura, pero, cuestionado al respecto, no pudo dar la información del costo que ha tenido por metro cuadrado, tampoco pudo desglosar los costos específicos que se tienen por cada cancha que se pinta, ni los proveedores de la misma.

“Él, quien es el titular de Mantenimiento Urbano, no podía contestar a la mayoría de las preguntas sobre aspectos específicos de costos, de adquisiciones, de materiales y estaba tratando de ayudarse de un subordinado, pero nosotros le exigimos que él como titular debía responder a las preguntas, porque, por ejemplo, las adquisiciones se han realizado de manera directa, sin licitaciones, argumentando que se trata de emergencias y esto no es ninguna emergencia y sí son muchos millones de pesos gastados hasta la fecha”, comenta la síndica de vigilancia, Dora Elia Salinas Durán.

Considerando que el costo comercial promedio de la pintura del tipo tráfico es de 180 pesos por metro cuadrado, ya contando la aplicación, y que se habían pintado hasta el mes de marzo 10,204 metros cuadrados, el costo debería ser de sólo un millón 826 mil pesos.

“En el caso de las tres canchas que se pintaron en la Alameda Zaragoza, donde sólo se incluía la cubierta de las canchas y una sombra para las gradas, en la ceremonia de inauguración reportaron una inversión de tres y medio millones de pesos, lo que, en la opinión de gente dedicada a la construcción, parece un gasto excesivo”, expone el quinceavo regidor, Enrique Sarmiento.

En el caso de la microcarpeta, Humberto Niño reportó que se han aplicado 313,373 metros cuadrados, pero no pudo especificar cuál es el costo por metro cuadrado.

 “Le preguntamos cuáles eran los costos por metro cuadrado y el mencionó una cifra de mil ochocientos pesos, pero creo que realmente no tiene el dato o no desea proporcionarlo porque las cifras no concuerdan; todo lo maneja como una urgencia, el pavimento, la señalética y la colocación de la microcarpeta, con lo que se justifica que no liciten las compras y ya tienen algunos problemas”, refiere Dora Elia Salinas.

"A principios del año le compraron a un proveedor dos millones de pesos en pintura de tráfico y la aplicaron en algunos bulevares, pero la pintura ya se borró y ahora no quieren decir quién es el proveedor y de qué forma van a presentar una reclamación, sencillamente dicen que pidieron pintura del tipo tráfico y no sirvió, por lo que van a tener que repintar, pero no dicen quiénes son los proveedores de pintura y se ha gastado mucho dinero en eso."

En su propósito decorativo, Mantenimiento Urbano ha realizado trabajo en varios bulevares, como el Saltillo 400, por citar uno de ellos, donde se pintó el cordón cuneta en color amarillo, que es lo típico, pero el camellón central, que está recubierto de cemento con acabado tipo adoquín en color anaranjado, fue pintado todo en un color gris mortuorio, lo que era del todo innecesario pues en lugar de mejorar el aspecto, se deterioró. La división central de concreto del puente vehicular Diana Laura tiene hoy brillante pintura amarilla, incluso los bloques que han sido quebrados y dislocados por choques automotrices y que por puro sentido común debieron haber sido reparados antes de repintarlos.  El propósito pareciera gastar la mayor cantidad posible de pintura.


NI LA PLAZA MAYOR SE ESCAPA

Ya con brocha y rodillo en mano, las cuadrillas contratadas por Mantenimiento Urbano invadieron la plancha de la Plaza Mayor para pintar unos enormes cuadros de colores intensos, bajo el argumento, en la opinión de Aldo Villarreal, titular de Desarrollo Urbano y ex presidente del Colegio de Arquitectos, de que así se hace en países como Colombia, donde se trata de darle mucha vida a los espacios públicos y motivar a la gente para que disfrute de ellos.


En la siguiente reunión del cabildo, los regidores de oposición le reclamaron al alcalde Jorge Zermeño que se estaba violando el Reglamento para la Administración, Uso, Funcionamiento y Mantenimiento del Conjunto Municipal de la Plaza Mayor de Torreón, que en su artículo 48, inciso G, establece claramente que la plancha de la Plaza Mayor no puede ser pintada, pues incluso en su diseño original ya tenía un estampado en el cemento de color ocre, que representa al desierto lagunero.

El alcalde, como sucede cada vez con más frecuencia, se enojó y abandonó la reunión, pero es claro que se está violando el reglamento en ese afán de aplicar pintura.

La opinión recaba entre los paseantes es que los cuadros de pintura que se aplicaron en la Plaza Mayor se ven mal y son innecesarios, además que requieren de estarlos limpiando constantemente.

En apariencia quien dio las instrucciones para pintar la Plaza Mayor fue el controvertido Director de Servicios Administrativos, Antonio Loera López.

Antonio Loera López
Existe el cuestionamiento sobre quiénes son los proveedores de esas enormes cantidades de pintura y si, por ejemplo, están participando personas como Eduardo Castañeda, Secretario del Consejo Directivo de SIMAS, vinculado al negocio de la pintura con la marca Berel. El propio Juan José Gómez, Director de Simas, estaba relacionado con la fabricación de pinturas.

Además, el desmedido gasto de agua que requirió la limpieza de las capas de pintura a un par de semanas de su aplicación recibió fuertes críticas de la ciudadanía.

Como otra obra que tiene claros tintes de formar parte de la campaña electoral de Jorge Zermeño, se encuentra la calzada Colón, donde originalmente se pintaron los cordones cunetas, posteriormente se decidió, sin hacer ningún estudio al respecto, construir ciclovías en los carriles laterales, lo que fue cuestionado, pues en apariencia ni hay tráfico de ciclistas que lo justifique y sí se entorpecería mucho la circulación vehicular, pero ahora se ha pasado a un proyecto  que se le denomina de “rescate integral”, por el cual están cambiando, innecesariamente los cordones cuneta, se cambiará el piso central y se le dará todo un equipamiento, todo ello deberá tener un gran avance antes de la elección, pero no se ha especificado ni explicado el monto de la inversión que se realizará.


LOS PROBLEMAS REALES

El gobierno de Jorge Zermeño, aun cuando no se reconozca públicamente esto, recibió una deuda pública controlada; se liberó al SIMAS de un pago por más de 70 millones de pesos anuales al ganar el conflicto a ECOAGUA y la recaudación para este año ha ascendido a cerca de 500 millones de pesos.

Si a lo anterior se añaden los programas federales y la participación en obras del estado, este gobierno municipal se encuentra con dinero sobrado en las arcas, pero la mayoría no se está destinando a obras y servicios básicos que requiere la ciudad.

Según lo ha reconocido el propio Juan José Gómez, en este verano el problema de abasto del agua podría hacer crisis, incluso en sectores de la ciudad de clase media alta y alta que nunca habían tenido este tipo de problema.

Por razones que no explica, las pocas obras de reparación de drenaje que se han realizado, se le otorgaron a una empresa de Durango, la cual trabajó de tan mala manera que en la colonia Campestre La Rosita se les cayó dos veces la reparación de un colector y tuvieron que ser los trabajadores del propio SIMAS quienes arreglaran el problema.

La promesa de Jorge Zermeño es que atendería el abasto de agua de toda la ciudad y el viejísimo problema del drenaje. Nada indica que estén haciendo inversiones importantes para atacar ambos problemas.

Juan José Gómez refirió un presupuesto de 17 millones de pesos para la reparación de bombas y tenerlas en buen funcionamiento para el verano. Realizaron una licitación y el mejor postor presentó un presupuesto de 9.8 millones de pesos, pero no dieron por válida la licitación, pero esto da idea de los manejos que está tratando de realizar la errática dirección del SIMAS.

La policía municipal tiene problemas serios que no se han querido dar a conocer, pero que ya se están manifestando en los índices delictivos y la vuelta de bandas criminales que están operando en la ciudad, especialmente en robo a comercio, robo a casa habitación y robo de vehículos.

La llamada academia de policía que dirige Nestor Villarreal tiene serios problemas de planeación y de operación, pues comenzó sin cubrir siquiera los requisitos oficiales de instalaciones, equipamiento y personal directivo adecuado.

Nestor Villarreal es un panista veterano que ganó circunstancialmente una diputación federal, de donde ha pasado a cargos menores, ninguno de los cuales le califica para dirigir una academia de policía.

Una gran cantidad de sectores populares requieren de una verdadera atención de pavimento, agua potable, drenaje, seguridad y asistencia comunitaria, pero el gobierno municipal ha preferido pintar canchas, en tanto que descuida el complejo deportivo y cultural de La Jabonera y la Línea Verde. A ambos le ha sido retirada inclusive la vigilancia policiaca que tenía.

Para el Parque Los Fundadores, que Jorge Zermeño considera como la obra emblemática de su anterior gobierno, se han destinado ya 5 millones de pesos.

Lo prioritario es la campaña para la reelección.

La esposa del alcalde, Astrid Casale, decidió traer a Torreón el espectáculo de la Capilla Sixtina, un montaje que ha resultado muy exitoso en otras partes del país y también lo fue en Torreón, pero los costos son sumamente altos.

Durante su primer mes en Torreón el espectáculo de la Capilla Sixtina costó 17 millones de pesos, de los cuales el gobierno municipal puso 6, se consiguieron 8 con patrocinios de particulares y el gobierno estatal colaboró con 3 millones de pesos más.

Todavía se desconoce cuál será el costo final de este espectáculo, pero el monto se acerca a lo que gastará en inversión el Instituto Municipal de Cultura para todo 2018, restando el costo operativo del organismo. Por lo pronto el costo de la capilla estuvo por encima del medio millón de pesos diarios en el transcurso del primer mes.

Parece que la primicia es que gastar dinero no es problema si se trata de hacer algo que luzca en los meses previos a la elección.

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