Elección municipal: Morena, la única novedad.

Por: La redacción

Jorge Zermeño, convencido en buena medida por su familia, decidió buscar la reelección como presidente municipal, partiendo de que en la elección pasada obtuvo una muy cómoda mayoría sobre su competidor del PRI, Miguel Mery, quien le resultó un candidato ligero.

Fue tan cómoda la elección pasada que Zermeño Infante no tuvo que realizar una campaña exhaustiva, agotadora, sino hacer tan solo lo indispensable, pero su escenario para la elección de este primero de julio ha variado.

En primer término, el alcalde se ha encontrado con que el gobierno de Torreón se ha vuelto mucho más complicado que hace 20 años y su equipo, que hace dos décadas le ayudó a sacar adelante un gobierno que tuvo un desempeño mediano en lo general, hoy son hombres ya viejos, muchos de los cuales no están dando los resultados esperados.

El problema del suministro del agua se ha vuelto crítico, la seguridad no anda muy bien, se han cometido muchos errores en tan solo seis meses, lo que, quiérase o no, ha desgastado la imagen de Zermeño Infante, porque además una buena parte de las promesas que hizo hace tan solo un año es imposible que las pueda cumplir en tan poco tiempo.

Molesto, ha perdido la compostura en varias ocasiones, acusando a sus adversarios de estarlo saboteando, pero qué otra cosa hacían ellos como oposición sino explotar cualquier problema que tuviera el gobierno pasado, ya no digamos por fallas o ineficiencia, sino inclusive por obras que se realizaban.

A su favor Jorge Zermeño tiene la enorme ventaja: que acude como candidato siendo al mismo tiempo alcalde, lo que le ha permitido orientar todas las áreas de su gobierno, especialmente las más estratégicas, para hacer una campaña proselitista de enero a junio, una posición privilegiada.

José Antonio Jardón, el candidato del PRI, tiene un buen perfil, pero es una cara nueva dentro del medio de la política, mientras que Zermeño tiene más de veinte años en los medios de comunicación, de una u otra forma, pero aun así es posible que el candidato priista le pueda quitar una parte de la clientela de sectores de clase media alta y alta, mientras la estructura del PRI hace la tarea para tratar de recuperar todo el terreno que perdió Shamir Fernández Hernández, el único presidente local del PRI en Torreón que ha perdido todo en una elección.

Pero lo que pudiera convertirse en el factor más inquietante para Jorge Zermeño es Morena, cuyo candidato, Ignacio Corona, no está como para asustar, pero sí dentro de lo que se ha denominado como “el efecto López Obrador”, quien podría jalar una buena parte del voto independiente, lo que le dio al panista la cómoda ventaja en la elección pasada.

Si Morena jala el voto independiente perjudicaría al PAN más que al PRI, pues la estructura partidista del PRI es mucho más fuerte y su voto mayoritario es el voto duro, pero además es mucho más cómodo moverse desde la oposición que desde el gobierno, tratándose de hacer proselitismo.

Localmente no ha habido encuestas y en apariencia no las habrá. Los panistas afirman que van punteando, pero su ventaja de la elección pasada se ha disminuido, lo que les ha obligado a apretar en el cierre de campaña. Los priistas están haciendo la tarea en los sectores más populosos para recuperar la presidencia municipal; sería una remontada histórica.

Con todo, la gran diferencia entre la elección de 2017 y la de este primero de julio es cuántos votantes independientes se van a ir con Morena. Sin llegar a un porcentaje de tercios y con tan solo un 15% de los votantes que jale Morena, el escenario habrá cambiado radicalmente y tendriamos una elección de pronóstico reservado.

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